Historia De Las Fiestas

 Las Fiestas de la Calle San Sebastián se originan en 1954 por iniciativa del Padre Madrazo, párroco de la Iglesia San José (San Juan), con el propósito de recaudar fondos para restaurar estructuras de la Calle San Sebastián, y para que los vecinos confraternizaran.  Imitando celebraciones españolas, trajo cabezudos representativos de los Reyes Católicos , Fernando e Isabel,  y organizó la actividad que consistió en un desfile por toda la calle, con los vecinos acompañando a los Reyes. Las fiestas tuvieron buena acogida por la comunidad, pero cuando el Padre Madrazo fue trasladado a otro pueblo, las mismas dejaron de celebrarse al poco tiempo.

 

RESURGE UNA FESTIVIDAD OLVIDADA

 

A mediados de 1970, los vecinos de la calle San Sebastián ya organizados, y bajo la dirección de doña Rafaela Brito viuda de Balladares, deciden revivir la celebración de las Fiestas con el propósito de levantar fondos para salvar el Colegio de Párvulos, a punto de cerrar por falta de matrícula y por su deterioro.  Desde ese tiempo las Fiestas han sido un éxito rotundo, llegando a tener fama internacional.  Además de reinar en un ambiente de fiestas, la celebración ha sido un gran lugar para los artesanos y artistas puertorriqueños que exponen y venden sus obras durante las Fiestas. 
Hoy ya cuentan con varios cabezudos que presiden los desfiles y rogativas recordando a personajes de la historia y el folclor de más arraigo, como Juan Bobo, Diplo, Maso Rivera, Maximina la loca, La Jíbara, El General y Toribio, el rey del Güiro.

 

OBJETIVOS DE LAS FIESTAS

 

Las fiestas de la calle San Sebastián siempre han mantenido un doble propósito religioso y cívico-cultural.

Comienzan con la bendición de las mismas y una misa en honor al Santo Patrón, San Sebastián, con una procesión en forma de rogativa.

 

Las actividades que se presentan persiguen la divulgación y preservación de los valores puertorriqueños.  Entre estas sobresalen: las exposiciones de artes plásticas y artesanías, el seminario y Baile de Época de Salón, competencias de ajedrez entre niños y maestros, el Desfile de los Cabezudos y conferencias sobre diversos temas.

Su meta original de salvar y restaurar el Colegio de Párvulos se cumplió, y el objetivo de divulgación de nuestro folklore y tradiciones puertorriqueñas sigue vigente y cuenta con el apoyo del pueblo que las respalda.